Estos dos versos del poeta Aníbal Núñez nos alertan de que el acto de ver no puede ser puramente mecánico, exige mirar con atención, observación, circunspección. Vamos a examinar un caso de no saber ver.

 

Susan Boyle salió varias veces a un escenario a intentarlo: una en 1995 en el programa “My Kind of People” de Michael Barrymore; y otra, con éxito mundial de todos conocido, en “Britains Go Talent” 2009. En 1995 Barrymore y el público se ríen tanto de ella que verdaderamente están atacando su propia dignidad humana, la de ellos mismos por reírse sin piedad y no “saber ver” y la de Boyle por ser ridiculizada. En el segundo intento de 2009 la actitud primera era potencialmente la de reírse, pero se impuso el respeto y, una vez que oyeron su voz, ella adquirió dignidad como “por encanto”. Susan Boyle, en esa segunda aparición, era el retrato del dicho inglés de “what you see is what you get” que, vulgarmente en español diríamos “lo que hay” o “lo que ves es lo que hay”. Y ciertamente lo que había, lo que se veía era una mujer rural con vestimenta rural europea, tonta o analfabeta, casi sin capacidad de lenguaje, y lo más alejado a lo sensual. Pero también lo que se “supo ver” fue un ejemplo de superación de esa imagen a través de su voz y de su canto. Pero ¿es eso lo que en verdad se supo ver? ¿Hay algo más profundo que no se ve?.

 

 

Teresa de Calcuta, en una entrevista hace hondas observaciones sobre qué entiende ella por “ver”. Pone como ejemplo los pobres, y en concreto el sufrimiento en Calcuta como algo físico y material, en otras palabras, algo visible; mientras que en otros muchos lugares del mundo desarrollado el sufrimiento es mucho más profundo y oculto.

 

 

¿Sabemos ver lo que “no se ve”, lo oculto tras la imagen de Susan Boyle o de cualquier persona de nuestro entorno? ¿Qué lentes necesitamos para verlo? La madre Teresa nos ofrece esas lentes: “Calcutas, tú puedes encontrarlas en todas partes, pero si tienes ojos no sólo para ver, sino sobre todo para mirar”. Por lo tanto, mirar es algo más que ver, es, según el Diccionario de la Lengua Española, observar las acciones de alguien, pensar en ellas, y juzgarlas. Por lo tanto, observemos las acciones y al final podremos ver y “poseer” o comprender lo que tenemos delante. Teresa de Calcuta va más en profundidad en lo referente a las acciones: “No es lo que hacemos o lo grande de lo que hacemos, sino cuánto amor ponemos en lo que hacemos”. He aquí la clave: el amor.

 

 

Volvamos a Susan Boyle y a examinar más de cerca “sus acciones”, ahora desde las “lentes del amor” que nos ha proporcionado Teresa de Calcuta. Hay una razón profunda de por qué Susan Boyle se volvió a presentar al concurso de 2009. En la biografía que John McShane hace de Susan Boyle (Susan Boyle, Living the Dream), cuenta la cantante que esto lo hizo por su madre. Susan dependía mucho de ella, y cuando falleció, “tuve que aprender a hacer las cosas por mí misma”. Boyle se metió de lleno en el mundo de las acciones, y la acción de cantar, “ésta fue una promesa que hice a mi madre, que yo haría algo con mi canto. Ella es la razón por la que he continuado con el canto. Simplemente para ver lo que yo podría hacer (just to see what I could do)”. De hecho, nos lo detalla en una anécdota: “Vimos a un solista cantando en la tele justo antes de fallecer y dijo, “Eso es lo que quieres que yo haga, mamá? y ella dijo: “Sí”. Yo dije: ¿lo dices en serio?, y ella dijo, “por supuesto que sí”. Entonces Susan decidió hacer algo al respecto”.

 

 

Susan Boyle está en el camino del querer o “saber ver” y de las acciones: “just to see what I could do” / simplemente ver lo que podría hacer. Pero todavía no tenemos el móvil profundo de sus acciones. Necesitamos una mirada más interior de este personaje; precisamos conocer “su fondo”. Volvemos a Teresa de Calcuta para encontrar respuesta. En este caso Teresa se refiere a ella misma y al verdadero móvil de sus acciones: “ellos necesitan conocerme y conocer mi fondo (background). Soy lo que soy a los ojos de Dios. Pero es muy importante para la gente conocer a los pobres. Los despreciados, los no amados, los no cuidados, los solos; ésta es una pobreza más grande”. El verdadero fondo de Teresa de Calcuta es, como dice ella, “encontrar la presencia de Dios a través de las acciones”, y en concreto, las acciones hacia los pobres materiales y de espíritu. Ese amor hacia ellos, “ese amor en acción es la prueba más real de la presencia real de Cristo”.

 

 

Ahora vamos entendiendo mejor; estas palabras sencillísimas de Susan Boyle nos ponen en el meollo del asunto: comenta que una manera de subir su confianza “decirme a mí misma que, aunque ella –su madre– no estaba físicamente, lo estaba mental y espiritualmente. Eso es lo que te hace seguir. Tengo mi fe, que es la columna de lo que yo soy, de verdad”. Ya “sabemos ver” a Susan Boyle detrás de esos vestidos “de tonta ignorante de pueblo” o desde el vestido de lentejuelas del éxito. A pesar de ser despreciada y no amada desde su tiempo en el colegio hasta su presentación a los concursos en 1995 y 2009, ella tuvo la gran suerte de conservar el amor de su madre, un amor en acción que es presencia y “columna” real de Dios. O en otras palabras, como Teresa de Calcuta, es lo que es a los ojos de Dios.

 

 

Ahora entendemos por qué los discípulos de Juan son capaces de contar “lo que han visto y oído” sobre las acciones de Jesús. Ante la pregunta “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”, comenta San Cirilo: “No les dice expresamente: “Yo soy”, no se contentó con responderles por medio de palabras, sino que les contestó por medio de obras”. Es decir, referid a Juan lo que habéis visto: “Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres” (Lc 7, 20-23).

 

 

Los discípulos y nosotros hemos aprendido a “saber ver”, y a observar cómo ciegos y pobres –caso de Susan Boyle o de nosotros– somos capaces de ver. Y es porque, como Teresa de Calcuta, lo hemos visto con nuestros propios ojos, pero a través de un amor en acción hacia los demás que es donde se encuentra la presencia viva de Dios. Lo hemos visto, según la madre Teresa, porque “somos lo que somos a los ojos de Dios”, o porque la fe, como le sucede a Susan Boyle te permite ver lo invisible, la presencia viva de su madre a la luz de la fe, “que es la columna de lo que yo soy, de verdad”.

 

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