¿Nos hemos parado a pensar que la Navidad puede tener un efecto sedante al ser un remanso de Paz? El día es más breve; y el frío, la lluvia o la nieve, el viento nos invitan a la intimidad del hogar, si por hogar entendemos el fogar o lugar donde se prende el fuego, tanto el real, como el fuego del amor que debe reinar en una casa. Además la Naturaleza o la Ciudad parecen seguir el mismo compás, como si se apagaran o invernaran en la paz esperando el ritmo bullicioso y fecundo de la primavera.